7 meses viajando en solitario: el viaje alrededor de Europa que tú también deberías hacer

David
Nicola Isendahl / David Alonso

1: dejar el trabajo, 2: planificar la ruta de viaje y 3: ¡hacer las maletas! Son muchos los aspectos que me han motivado para viajar sola por Europa durante 7 meses, pero ¿quieres saber el motivo principal?

Europa me ofrece, por un lado, comodidad y bienestar y, por el otro, emoción y un sentido de aventura. Este continente es mi hogar, pero es aún así un gran desconocido.

Párate a pensar esto: ¿conoces bien a tus vecinos? Por ejemplo, a los que viven justo debajo de ti, esos que siempre se están quejando del ruido. ¿Y qué hay de la mujer de la puerta de en frente? ¿Y de la pareja joven del ático? De los que viven en el edificio de al lado ya ni hablemos…

Algunos pensarán que viajar en solitario es un desafío. En mi caso, es más bien un placer. Mi primera experiencia viajando sola fue cuando tenía 19 años, y en aquella época no había smartphone. Tuve que escuchar miles de veces frases del tipo: “¿Estás viajando sola? ¿Una chica tan joven? ¿En América del Sur? ¡Qué valiente!”. Así fue, yo sola durante cuatro semanas. Mi más fiel compañero era mi guía de viaje, que llevaba siempre bajo el brazo: toda una aventura analógica.

Nicola en el Parque Nacional Laheema, Estonia © Nicola Isendahl

Viajar en solitario hoy en día ya no es un desafío tan grande, especialmente gracias a la tecnología. Aplicaciones como Whatsapp, Facebook y Skype te mantienen en contacto con tus amigos y tu familia donde quiera que estés. Además, con la app de KAYAK puedes reservar vuelos, hoteles, trenes, autobuses y tours online al mejor precio. Un par de clics ¡y listo! Ya tienes donde quedarte las próximas cuatro noches. Así que, en esta ocasión, lo que me ha motivado para emprender mi viaje de 7 meses por Europa no han sido las ganas de vivir un reto.

La respuesta es mucho más simple: lo que había visto de Europa me había encantado, pero aún había muchos “vecinos” a los que quería conocer. Nunca había estado en Polonia, ni en los países bálticos, ni en Escandinavia, Escocia o Irlanda. Europa hace que me sienta en casa y, al mismo tiempo, me ofrece una infinidad de cosas por descubrir. Todos los europeos compartimos una base común, pero somos a la vez muy diferentes. La gastronomía, el clima, los paisajes, las lenguas y las costumbres cambian según vas cruzando fronteras.

Cómo planeé mi viaje

Nací y crecí en Alemania, y en la actualidad vivo en Berlín. ¿Por dónde empiezo? Alemania tiene frontera con 9 países, de los cuales he estado en siete. En la lista de lugares que aún no he visitado, Polonia es el más cercano, solo a un par de horas. Así que decidí empezar por ahí para después seguir hacia el oeste, avanzar hacia el norte y atravesar el oeste de Escandinavia con dirección sur, siguiendo el sol a medida que la parte más septentrional se queda en una oscuridad permanente al llegar el otoño.

Vale, lo admito, Marruecos no es parte de Europa; pero no pude resistirme a la oportunidad de visitar a una amiga que vive en Casablanca. De hecho, a lo largo de mi camino visitaré a muchos otros amigos: en Estocolmo, Oslo, Dublín, Bristol, París, Lausana, Barcelona, Madrid, Pamplona y Sevilla.

Arte callejero en Tartu, Estonia © Nicola Isendahl

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A decir verdad, otra de las razones para este viaje es tratar de encontrar un trabajo apasionante en una ciudad desconocida, un sitio que pueda convertirse en mi hogar durante unos cuantos años. Porque esa es otra: he dejado mi trabajo. Así que ahora es el momento de reflexionar y pasar un tiempo buscando la respuesta a la gran pregunta: “¿y ahora qué?”

Cuando comencé mi viaje en mayo, mucha gente me preguntaba si iba a escribir un blog para documentarlo, e incluso justificarlo. No quiero tener que cargar con un portátil solo para eso, de hecho, prefiero ir solo con mi smartphone, y escribir textos largos desde el móvil es un rollo. Algunos hostales tienen ordenadores que podría utilizar, pero de los que he visitado hasta el momento, solo 5 ofrecían este servicio. Así que opté por crear un diario de viajes visual en su lugar, para lo cual utilicé la app journi. Es una app genial, fácil de usar y que (a diferencia de Instagram o Facebook, donde las imágenes están en medio de muchas otras publicaciones) te ofrece una forma muy bonita de presentar tu viaje: un conjunto de imágenes con un texto breve enlazado a un mapa. Los seguidores simplemente tienen que registrarse a través del correo electrónico o vinculando su cuenta de Facebook.

Captura de pantalla de la app journi y fotos de Riga, Helsinki, Tartu y Kurdiga © Nicola Isendahl

Como buena alemana, soy amante del buen pan y la buena cerveza, algo que suelo echar de menos cuando estoy en el extranjero. Sin embargo, después de haber vivido durante siglos bajo la influencia de la cultura germana, no es sorpresa que en Polonia, Lituania o Letonia el pan y la cerveza sean exquisitos, ¡así que pude sentirme como en casa!

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Europa del Este se presenta siempre con superlativos. Algunos lugares son impresionantes, como el bosque de Białowieża, uno de los últimos bosques vírgenes de Europa, con imponentes árboles de más de 50 metros de altura. Otros te harán sonreír, como Kuldiga, la cascada más ancha de Europa en Lituania, de solo 2 metros de altura, pero 100 metros de ancho.

Plantas carnívoras en el Parque Nacional Lahemaa, Estonia © Nicola Isendahl

Viajar en solitario es algo especial. Claro que hay veces que me encantaría compartir mis sensaciones o incluso disfrutar de una cerveza al final de la tarde con viejos amigos, y no con “nuevos conocidos” que acabo de conocer en la recepción del hostal. Sin embargo, la soledad también te proporciona libertad y te presenta una gran cantidad de desafíos apasionantes.

En lo que se refiere a alojamiento, me gusta variar. A veces me apetece el ajetreo de una habitación compartida con gente de todo tipo y procedencia en un hostal, y otras prefiero una pequeña pensión en medio de la tranquilidad del campo, donde lo más parecido a nuevos amigos son los gatos, los mosquitos y, con suerte, los ciervos o castores que deambulan por la zona. Eso sí, no suelo quedarme en ningún lugar por más de cuatro días, de momento este ritmo me funciona muy bien.

Pintorescas fachadas en Poznan, Polonia © Nicola Isendahl

Vuelos a Poznan desde 57 €Alojamiento en Poznan desde 5 €

Suelo viajar en autobús o en tren, por lo que, si quiero visitar áreas más remotas y fuera del recorrido habitual, normalmente tengo que planearlo con unas cuantas noches de antelación. Lo mismo ocurre con los trayectos en ferri. Por lo demás, con planificar con un par de días de antelación es suficiente. Si no te importa viajar durante horas intempestivas (muy tarde o muy pronto) y no tienes problema en compartir una habitación con una docena de desconocidos, puedes ser muy espontáneo y hacer planes de último minuto.

Maravillas naturales

Los acantilados de Åland: algunas cosas se aprecian más después de haberte esforzado para conseguirlas. Esto es lo que me ocurrió con los acantilados de Åland. Llegué allí tras 30 kilómetros en bici por caminos serpenteantes, con el viento en la cara, a través de bosques y manzanares en el norte de esta isla finlandesa. No obstante, estos acantilados de granito rosa son tan impresionantes que mis energías se recargaron de inmediato y pude seguir mi camino sin problemas.

Gaviotas en el cielo de Helsinki, Filandia © Nicola Isendahl

Vuelos a Helsinki desde 118 €Alojamiento en Helsinki desde 9 €

El Istmo de Curlandia: las playas de arena blanca del Istmo de Curlandia, en Lituania, me impresionaron por su belleza natural. Para visitarlas puedes llegar a Nida fácilmente en autobús o en ferri y después alquilar una bicicleta o caminar desde la laguna al lado este del istmo en unos 15 minutos. Si subes hasta la duna Parnidis, desde la cima puedes llegar a ver Rusia.

Vuelos a Vilna desde 94 €Alojamiento en Vilna desde 5 €

Parque Nacional Białowieża: como ya he dicho antes, Białowieża es uno de los últimos bosques vírgenes de Europa. A decir verdad, ni siquiera sabía que tal cosa existía. Dejando a un lado las temperaturas, este lugar es como la típica selva tropical con árboles gigantes que alcanzan más de 50 metros de altura. Aviso: ¡cuidado con los mosquitos!

Parque Nacional Białowieża, Polonia © Nicola Isendahl

Vuelos a Varsovia desde 43 €Alojamiento en Varsovia desde 7 €

¿Dónde me llevará mi ruta?

La gente siempre dice que en algún momento me voy a cansar de viajar. Sin embargo, yo no creo que vaya a ser así. De hecho, ahora que ya he completado un tercio de mi experiencia, lo que me entristece es que pronto se acabará.

En dos meses he estado en seis países, he experimentado sus lenguas y culturas, he viajado 7 200 kilómetros (unos 115 al día), he visto 33 ciudades e incontables bosques y lagos. He tomado el sol a 25º C y he corrido bajo una tormenta a 15º C, aunque parecían 5º C, tras la cual mis zapatillas de montaña tardaron dos días en secarse. He celebrado el midsommar en Saaremaa, la isla más grande de Estonia, y he admirado una ópera de Wagner en Riga (a la que tuve que ir con mis zapatillas de correr rosas, ¡unos tacones elegantes no me entraban en la maleta!)

Pescado ahumado en Saaremaa, Estonia © Nicola Isendahl

En Polonia, me volví a encontrar con un chico de Corea que había conocido en otro viaje a principios de año; en Suecia, me encontré con un amigo… En general, por el camino he conocido personas muy interesantes: guías turísticos entusiasmados, ligones de albergue, adorables señoras mayores, americanos, armenios, israelís, irlandeses, holandeses, españoles, australianos, taiwaneses ¡y muchos más!

Aunque no todos son tan especiales, la mayoría de estos encuentros han sido muy entretenidos. Es sorprendente experimentar cómo estas experiencias te llegan al alma y están llenas de significado, incluso cuando sabes que probablemente no volverás a ver de nuevo a esa persona.

Candados del amor en Breslavia (Wroclaw), Polonia © Nicola Isendahl

Vuelos a Wroclaw desde 36 €Alojamiento en Wroclaw desde 6 €

¿Qué viene a continuación? Ahora mismo estoy en el que quizás vaya a ser el punto más al norte de mi viaje. A partir de aquí voy a ir bajando poco a poco hacia el sur a través de Noruega, Dinamarca y el norte de Alemania hasta Holanda. De ahí cruzaré el mar para visitar Inglaterra, Escocia e Irlanda, antes de volver a tierra firme. Desde el sur de Italia voy a ir en ferri hasta Cataluña, atravesaré España de oeste a este hasta llegar a Portugal, para después ir hacia el sur de la península. Para entonces ya será diciembre y, en busca de un poco de calor, pondré rumbo a mi último destino: Marruecos, donde espero que aún brille el sol.

¡Estoy muy emocionada y ansiosa de ver lo que me depararán los próximos 5 meses!

Nota: los precios se basan en búsquedas realizadas en KAYAK.es el 17/08/2017. Los precios son para un vuelo de ida y vuelta en clase económica. Los precios de los hoteles son por noche para una habitación doble con impuestos y tasas incluidos. Los precios mostrados están en EUR. Los precios están sujetos a cambios, pueden variar o no estar disponibles.

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@photo_luis_rg
20 de Agosto de 2017

Enhorabuena por esa aventura y disfrútala.