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Solo, pero seguro: consejos de expertos para viajar en solitario

Stephanie Campisi

¿Recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste algo solo y porque te apetecía? Si viajas en solitario tendrás el control, harás lo que te apetezca e irás a tu aire. Puedes cambiar los planes cuando quieras, probar cosas nuevas sin preocuparte de si los otros se lo pasarán bien o no y centrarte en disfrutar de un sitio nuevo.

Lo mejor de viajar en solitario es que solo tienes que cumplir tus expectativas, no las de los demás. Si quieres derrochar en alojamiento y recortar en comida, puedes hacerlo (o al revés). Si no te apetece hacer nada excepto tirarte en Hyde Park o pasarte el día en la librería Strand Book Store, nadie va a impedírtelo.

Además, si viajas solo, tendrás más oportunidades de improvisar. Puedes empezar a conversar con los locales, meterte por carreteras poco transitadas o incluso acabar apuntándote a una clase nocturna. ¿Y por qué no? ¡Nadie va a impedírtelo! Aquí te explicamos cómo sacarle el máximo partido a un viaje a solas.

Escoge un destino (y una fecha)

 Lo primero es lo primero: decide adónde quieres ir.
Lo primero es lo primero: decide adónde quieres ir.

Si viajas solo, nadie meterá baza y serás tú quien lo decida todo. Eso incluye el destino y las fechas de tu viaje. Antes de elegir un destino, ten en cuenta tus compromisos laborables, el tiempo del que dispones, tu presupuesto, la experiencia del viaje, tu forma física y tus intereses. Echa un vistazo a la herramienta KAYAK Explore en el enlace de abajo y verás en el mapa todos los destinos posibles y los precios más baratos. Puedes ordenar la búsqueda por fecha o por categoría como “Capitales del café” o “Destinos de fiesta”.

Si solo dispones de una semana, olvídate de viajar a Australia porque solo en llegar tardarías dos días enteros. Sin embargo, puedes probar con otro destino que esté más cerca. Igual que si no tienes mucha experiencia viajando, es mejor que elijas un destino que esté desarrollado turísticamente. Así te resultará más fácil moverte y comunicarte con los demás. Otro punto a tener en cuenta es la seguridad personal: investiga sobre las tradiciones culturales y sobre la seguridad del país antes de elegir el destino. ¡Ah, y no te olvides de comprobar si necesitas visado o no!

Puedes sacarle más provecho al presupuesto si viajas fuera de temporada. Si optas por esto, te aconsejamos que primero compruebes el tiempo qué hará en el destino. En el Caribe, por ejemplo, el periodo que no es temporada alta se caracteriza por sufrir fuertes lluvias y tormentas. Ten en cuenta también las fiestas o eventos que puedan producirse, porque eso puede provocar que se disparen los precios o que se queden parados, como la Semana Santa en Buenos Aires.

Por último, haz la maleta teniendo en cuenta lo que te encontrarás en tu lugar de destino. Viste acorde con la cultura local y las exigencias del tiempo. Mete la crema solar, un espray antinsectos y un adaptador para los enchufes. Antes de viajar, ve al médico y comprueba que estás al día con todas las vacunas.

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Reserva el alojamiento

 Busca el alojamiento que mejor se adapte a ti.
Busca el alojamiento que mejor se adapte a ti.

Lo bueno de viajar solo es que puedes ser más flexible con el alojamiento, pero lo malo es que tendrás que costearlo todo tú. A la hora de elegir alojamiento, hazlo pensando en tus gustos, planes de viaje y presupuesto.

Los hoteles, pensiones o casas vacacionales son buenas opciones para una persona que viaje sola, pero no son precisamente lo más barato. Si te vas a quedar en una ciudad, busca un hotel en el centro o cerca del centro. En Roma, por ejemplo, lo mejor es estar cerca de los puntos de interés más importantes para que no perder el tiempo yendo en taxi del Vaticano al Coliseo. Si quieres seguridad y familiaridad, elige una cadena de hoteles. Si prefieres algo diferente, prueba con un hotel boutique o una pensión con encanto. Los dueños de estos establecimientos suelen ser muy serviciales y seguro que te dan muchos consejos y recomendaciones de qué hacer, dónde comer, etc. Y si piensas entrar y salir de noche, no está de más que compruebes la seguridad del alojamiento.

Si tu presupuesto es ajustado, lo mejor es que elijas un hostel. La mayoría ofrece diferentes tipos de habitaciones, incluso habitaciones privadas, y también es una buena forma de conocer gente. Además, organizan fiestas, excursiones y actividades a las que te puedes apuntar. El ambiente y clientela varía de un hostel a otro, así que lo más recomendable es que leas todos los comentarios y elijas el que mejor se adapte a ti.

Puedes buscar todo tipo de alojamientos con KAYAK Hoteles. Los alojamientos están evaluados por la ubicación, el servicio y la relación calidad-precio. Además, podrás leer los comentarios de otros huéspedes y ver a cuánta distancia está el alojamiento de los lugares turísticos más importantes, las tiendas o los restaurantes de la zona.

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Planea tu itinerario

 Antes de salir de viaje, planea tu itinerario.
Antes de salir de viaje, planea tu itinerario.

Puede que te dé pereza planear tu itinerario, pero al elegirlo solo tú, te resultará hasta emocionante. Al fin y al cabo, ahora que viajas solo puedes elegir qué ver o qué hacer sin tener que consultarlo con nadie.

Primero, localiza los monumentos más importantes de tu destino. Calcula cuál es el mejor momento para ir y cuánto tiempo te costará verlo. O comprueba que no esté cerrado por algún motivo especial, por ejemplo. Lo importante es no perder el tiempo en desplazamientos, así que evita itinerarios que te hagan retroceder de forma innecesaria. Averigua cuándo sale el último tren o autobús, o concierta un taxi con antelación.

Si la planificación no es lo tuyo, lo mejor será que contrates una excursión. Las hay de muchos tipos, como una visita literaria guiada por el centro de Edimburgo, u otras más complicadas como una expedición por Nepal. Busca una que se adapte a tus gustos y presupuesto, ¡y deja que del resto se encargue el guía!

Al viajar, siempre tenemos la sensación de que deberíamos ver, hacer y vivir más, pero no dejes que eso te agobie ni tampoco sigas tu itinerario a rajatabla. No tienes que dar explicaciones a nadie ni nadie va a juzgarte si decides no hacer la cola para subir a la torre Eiffel e irte, en vez de eso, a dar un paseo por el Sena.

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Salir a comer siendo solo uno

 Comer solo no tiene por qué ser algo deprimente.
Comer solo no tiene por qué ser algo deprimente.

Irte solo a Moscú en pleno invierno o recorrerte la Capadocia de Turquía en globo no te da miedo, pero comer solo te aterroriza. Aunque nadie te acompañe, no estás solo. Prueba a pillarte un bocadillo en la ribera del río Yarra en Melbourne, unos tacos de una food truck en Austin o un café en una cafetería de Venecia. En muchos países, la comida y el desayuno son mucho más informales. Así que prueba algo nuevo cuando salgas a comer fuera.

Por la noche, evita la hora punta y prueba a cenar en la barra. O, si estás en Japón, prueba a cenar en la barra de un bar de sushi. En algunos restaurantes las mesas se comparten. Si puedes, échale un vistazo al menú con antelación, así te sentirás más cómodo a la hora de pedir, pues conocerás los ingredientes, el precio y cuáles son las especialidades de la casa. Llévate un libro o escribe un diario y así te mantendrás entretenido durante la espera.

Si aun así no quieres cenar solo, busca quedadas de grupos locales. En muchas ciudades hay grupos de aficionados a la gastronomía que quedan para salir a comer. O si tienes una pequeña cocina en el alojamiento, puedes comprar los ingredientes y cocinarte en casa.

Haz amigos por el camino

 Lo más bonito de viajar es conocer a gente por el camino.
Lo más bonito de viajar es conocer a gente por el camino.

Aunque la libertad que tienes viajando en solitario es genial, también es verdad que puedes pasarte días sin hablar con nadie. Al principio te encantará la tranquilidad y la paz que tienes, pero puede que al final acabes un poco cansado.

La mejor forma de conocer a gente al viajar es hospedarse en un hostel o ir al bar o restaurante del hotel u otro que quede cerca. Los huéspedes de los hostels suelen ser personas sociables y no cuesta mucho hacer amigos en ese ambiente.

Hablar de experiencias personales es otra buena forma de entablar una conversación. La próxima vez que viajes en bus o estés en la cola para ver un concierto, haz una pregunta sencilla sobre a qué hora llega el bus o a qué hora empieza el concierto y así romperás el hielo. Esta misma táctica puedes aplicarla en las excursiones, las clases o las actividades. En un grupo de actividades será fácil entablar conversación porque si estáis haciendo lo mismo, probablemente tendréis más gustos en común, así que no te cortes y da tú el primer paso.

Por último, estate atento por si oyes a alguien que hable tu idioma. Ser del mismo país es la excusa perfecta para entablar una conversación.

Preocúpate por la seguridad

 Si quieres mantenerte seguro, ,mantén el móvil cerca.
Si quieres mantenerte seguro, ,mantén el móvil cerca.

Si viajas solo, no bajes nunca la guardia. Antes de viajar a tu destino, comprueba cuáles son las zonas con mayor delincuencia y entérate de cuáles son las estafas o pequeños delitos más comunes. Mantén tus objetos de valor fuera de la vista y no vayas por ahí con los cascos puestos o embobado con el móvil. Lleva siempre encima el nombre y la dirección del hotel para que siempre puedas volver y averigua cuáles son los números de emergencia locales.

Otra buena idea es conocer las costumbres y la legislación local. Así evitarás situaciones incómodas por culpa de no haberlo sabido antes, como por ejemplo cometer la infracción de masticar chicle en Singapur. Hay países que tienen tolerancia cero con ciertos comportamientos, así que sé precavido.

Antes de viajar comparte tu itinerario y los datos de contacto con un amigo o alguien de tu familia. También puedes contarles tus planes de viaje al consulado de tu país a través de internet y ten en cuenta los consejos que te dé el Gobierno de tu país en su página web.

Viajar solo es una forma única de descubrir el mundo… y de descubrirse a uno mismo. Por fin tendrás unas vacaciones a medida: desde la comida, pasando por las actividades hasta lo que quieras ver… ¡Todo lo decidirás tú! Así que ponte manos a la obra y…

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